Dirigido a aquellos que han vivido o están viviendo un proceso de duelo y para los profesionales que están en contacto con personas en proceso de pérdida, duelo o final de su vida
El ser humano a lo largo de su existencia debe afrontar pérdidas significativas en su vida, ya sea la muerte de personas queridas o el distanciamiento de determinados hechos o situaciones. Este aprendizaje supone un reto para que la persona pueda elaborar de manera adecuada los diversos duelos de su experiencia vital.
En nuestra cultura, la muerte, considerada máxima expresión de la pérdida, la vivimos claramente como una amenaza, siendo todavía un tema tabú para la mayoría de las personas.
Los comportamientos defensivos como respuesta a situaciones que generan amenaza e impotencia son frecuentes cuando la persona no ha madurado y no puede vivir de manera lúcida y serena los momentos críticos de la vida. Si se niega la muerte y se adoptan actitudes de evitación, el individuo se ve incapacitado para vivir esta realidad y acompañar durante el proceso, de manera eficaz y saludable.
Revisar las propias actitudes frente a la pérdida y la muerte, a la vez que las relaciones con las personas al final de su vida, permitirá comprender este proceso como una experiencia natural de la vida y como una oportunidad de crecimiento y maduración personal.
En este curso se pretende crear un espacio para el contacto personal y la reflexión que lleve a realizarnos preguntas como: ¿Cómo me sitúo ante una experiencia vital que implica una pérdida?, ¿Cuáles son mis dificultades y resistencias frente a la muerte?, ¿Qué tipos de recursos empleo y me son válidos para afrontar una experiencia de esta naturaleza?, ¿Estoy en paz con los pérdidas del pasado?....
La adquisición de estos recursos ayudan considerablemente a conseguir un estado de lucidez, autenticidad, respeto y valor hacia uno mismo y hacia los demás, mediante la aceptación, la serenidad, la paz y la dignidad, mientras las personas se mantienen con vida y al final de la misma.